dia 8

Día Ocho - Lugar Seguro

IGLESIA ANCLA

12Cuando me di vuelta para ver quién me hablaba, vi siete candelabros de oro. 13Y de pie en medio de los candelabros había alguien semejante al Hijo del Hombre. Vestía una túnica larga con una banda de oro que cruzaba el pecho. 14La cabeza y el cabello eran blancos como la lana, tan blancos como la nieve, y los ojos eran como llamas de fuego. 15Los pies eran como bronce pulido refinado en un horno, y su voz tronaba como potentes olas del mar. 16Tenía siete estrellas en la mano derecha, y una espada aguda de doble filo salía de su boca. Y la cara era semejante al sol cuando brilla en todo su esplendor. 17Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto; pero él puso la mano derecha sobre mí y me dijo: «¡No tengas miedo! Yo soy el Primero y el Último. 18Yo soy el que vive. Estuve muerto, ¡pero mira! ¡Ahora estoy vivo por siempre y para siempre!

Apocalipsis 1: 12-18

 

 

¿Alguna vez has tenido un lugar seguro? ¿Un lugar en el que te sientes cómodo y puedes ser tú mismo, en el que sientes que te puedes relajar? Como tu casa o tu recámara, o quizá no un lugar sino una situación en la que te sientes así, por ejemplo: cuando estás con tu familia o con tus mejores amigos. Viendo estos ejemplos podemos decir que la presencia de Dios es similar pero mucho mejor a eso, en la presencia de Dios podemos ser totalmente transparentes y a la vez sentirnos animados y reconfortados. Su presencia es el mejor lugar en el que podemos recrearnos porque es el único lugar donde verdaderamente podemos ser quienes somos. Pero ¿Cómo llego al lugar de su presencia? En el pasaje que leímos podemos entender que Dios se pasea en medio de su iglesia (v. 12 y v. 20); ahora, cuando hablamos de la iglesia no hablamos de un edifico en sí, si no de quienes conforman la iglesia, cada uno de nosotros somos la iglesia, lo cual significa que Dios está en medio de nosotros y a la distancia de un suspiro, Él es totalmente accesible. Así que no importa lo que ha pasado antes, cuantas veces hemos fallado, el mal pensamiento o mala respuesta que hayamos tenido ante alguna situación, Dios sigue ahí, disponible, cercano, en medio de nosotros.

 

 

Así como puedes correr a descansar a tu sala con tu familia para dejar el estrés de la vida diaria a un lado, así como puedes buscar a tus amigos en un día triste, de la misma manera puedes correr a la presencia de Dios a desahogarte y descansar en Él.

 

 

ORACIÓN:

 

Señor Jesús, gracias por darme acceso a la presencia de Dios, gracias porque siempre estás conmigo y por recordármelo. Por favor, ayúdame a ser más consciente de esta verdad y a vivir una vida de búsqueda por tu presencia. En el nombre de Jesús, Amén.

IGLESIA ANCLA

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